Carta 2. La sospecha

Ayer te pedí que hicieras un garabato.

Cinco segundos.

Sin pensar.

No sé si lo hiciste. Y, curiosamente, tampoco importa demasiado. Lo importante es otra cosa.

¿Por qué dejamos de hacer garabatos?

Si observas a un niño pequeño, descubrirás que no dibuja para impresionar a nadie. Dibuja porque sí. Porque el lápiz se mueve. Porque el papel estaba allí. Porque crear es tan natural como correr o reír.

Luego ocurre algo. Alguien te pregunta:

—¿Qué es eso?

Y, de pronto, sientes que has de responder.

Más tarde llega otra pregunta:

—¿Está bien hecho?

Y esa sí que hace daño. Porque desde ese momento empezamos a dibujar para acertar. Para «hacerlo bien». Para que guste…

Tengo una sospecha.

Quizá los garabatos llevan siglos intentando decirnos la misma cosa:

que la mano sabe jugar mucho antes de que la cabeza empiece a juzgar.

.

No creo que los garabatos escondan mensajes secretos. Ni que revelen el futuro. Ni que expliquen quién eres. Pero sí creo que recuerdan algo que habíamos olvidado.

Que crear no empezó como una obligación.

Empezó como un juego.

Y quizá por eso nos cuesta tanto volver. No hemos perdido la creatividad. Hemos perdido el permiso.

Hoy quiero proponerte un experimento muy sencillo. Coge un papel. Haz un garabato durante un minuto.

Cuando termines, no lo rompas. No lo mejores. No lo enseñes. Déjalo sobre una mesa y sigue con tu día. Esta noche vuelve a mirarlo.

Solo una pregunta.

¿Te juzga más tu garabato… o tu propia voz?

Mañana quiero hablarte de esa voz.

La que consigue que un adulto diga, con toda naturalidad:

«Yo no sé dibujar.»

Y cómo, casi siempre, esa frase no habla del dibujo.

.

Un abrazo,

de este artista inútil.

.

Posdata 1: Si te resuena algo esta carta, escríbeme y me lo cuentas.

Posdata 2: Hablo de arte y salud en mi canal https://youtube.com/@antonreinatv

Posdata 3: Estoy escribiendo aquí estas cartas de un artista inútil)))

.

anton)))

Carta 1. Para quien todavía guarda un lápiz en algún cajón

Hola.

No sé por qué has llegado hasta aquí.

Quizá buscabas reírte un poco.

Quizá dibujar.

Quizá descansar.

O quizá simplemente te habías cansado de que todo tuviera que servir para algo.

.

Yo soy un artista inútil.

Sí, inútil.

In-útil)))

No porque no sepa hacer cosas útiles.

Durante muchos años mi trabajo ha consistido precisamente en cuidar de otras personas.

Pero un día descubrí que había otra forma de cuidar.

Garabatear.

Jugar.

Reír.

Escribir.

Pintar sin saber pintar.

Mirar una nube cinco minutos.

Inventar una tontería.

Perder el tiempo con dignidad.

.

Desde entonces empecé a sospechar que algunas de las cosas más importantes de la vida no producen dinero, ni títulos, ni aplausos.

Solo producen algo mucho más difícil de medir.

Un poco más de vida.

Por eso he decidido escribir estas cartas.

No serán clases.

No serán sermones.

Ni frases de taza.

Serán pequeñas conversaciones sobre la creatividad, la risa, el cuidado, la salud, el arte y esa extraña costumbre que tenemos los adultos de olvidar cómo jugar.

No hace falta que seas artista.

Ni siquiera hace falta que te guste dibujar.

Solo hace falta que todavía exista una parte de ti que sospeche que la vida puede vivirse de otra manera.

Si esa parte existe, aunque sea muy pequeña, creo que nos llevaremos bien.

Antes de despedirme quiero proponerte algo.

Busca un papel cualquiera.

No pienses.

Haz un solo garabato.

Cinco segundos.

Después míralo durante un minuto.

No intentes entenderlo.

Solo pregúntate una cosa:

¿Hace cuánto tiempo que no hacía algo que no sirviera para nada?

Mañana volveré a escribirte.

Tengo una sospecha sobre los garabatos.

Y creo que llevan siglos intentando decirnos algo.

.

Un abrazo,

de este artista inútil.

.

Posdata 1: Si te resuena algo esta carta, escríbeme y me lo cuentas.

Posdata 2: Hablo de arte y salud en mi canal https://youtube.com/@antonreinatv

Posdata 3: Estoy escribiendo aquí estas cartas de un artista inútil)))

.

anton)))

Aquella tarde

No sé si recordarás aquella tarde. Probablemente para ti fue una más. Para mí no.

No pasó nada extraordinario. Caminábamos despacio. Hablábamos de cosas pequeñas. Había viento. Y, durante unos minutos, el mundo dejó de tener prisa.

A veces pienso que la vida está hecha de momentos así. No de grandes acontecimientos, sino de instantes que nadie fotografía y, sin embargo, se quedan viviendo dentro de nosotros.

Nunca te lo dije, pero ese día aprendí algo. Hay personas que no cambian el mundo. Cambian la forma en que uno lo mira.

No sé dónde te llevará la vida. Tampoco sé si volveremos a compartir otro paseo. Solo quería que supieras que, cuando recuerdo ese día, no pienso en lo que dijimos. Pienso en cómo me sentí.

Y eso, curiosamente, el tiempo no ha conseguido borrarlo.

Ojalá encuentres muchos lugares donde puedas sentir esa misma calma. Si ocurre, quédate unos segundos más de lo habitual.

Puede que, sin darte cuenta, estés creando uno de esos recuerdos que algún día alguien escribirá en una carta.

.

Posdata 1: Si te resuena algo esta carta, escríbeme y me lo cuentas.

Posdata 2: Hablo de arte y salud en mi canal https://youtube.com/@antonreinatv

Posdata 3: Estoy escribiendo aquí estas cartas de un artista inútil)))

.

anton)))