219. Haz el humor.

Un abrazo fuerte para Germán

Haz el humor. Gracias al hilo de Jesús (@chuchencio) me acordé de esa vieja idea. Hacer el humor para la salud. Tirando de ahí descubrí este libro de otra enfermera: El Humor En La Relacion Con El Paciente, de Begoña Carbelo (@bcarbelo). También alguna que otra lectura como este artículo J.L. Tizón García, psiquiatra de primaria.

Humor como líquido físico. Está claro que las emociones, los neurotransmisores y las hormonas están relacionados con la composición química de los líquidos del cuerpo. Por eso es tan interesante hablar del medio extracelular, en el sentido linfático y humoral. Desde la perspectiva de el cuerpo como un campo. Que será más o menos fértil, fecundo, favorable, para la salud o la enfermedad.

Humor como estado anímico. No solamente como una manera de ser. También como una actitud y una habilidad. Incluso como una intervención para la salud. Porque el sentido del humor es muy útil para soltar y aflojar tensiones. Para drenar o evacuar sufrimiento. Para pensar en nuestra salud. Para reflexionar y autoconocerse mejor. Para proyectar frustraciones y preocupaciones. Para sanar vivencias y episodios traumaticos. Incluso para reparar heridas de todo tipo… ¿Hacemos el humor?

218. Menos qué y más cómo.

Lo que haces es importante. Observar. Practicar. Hacer algo de valor para ti. Algo que te guste. Algo que te dé vida. Algo con lo que el tiempo se te pase volando. Incluso algo a lo que te obliga el sistema, la familia o las circunstancias. Trabajo. Música. Pintura. Escritura. Limpieza. Oratoria. Enseñanza. Pasear. Charlar. Jugar. Bailar. Meditar. Cocinar. Aprender idiomas. Cuidar. Cuidarte. Dejarte cuidar. Mejorar cualquier habilidad. Equivocarte y volver a ensayar. Da igual si es algo creativo, mecánico o abstracto. Todo lo que haces cada día es importante. Tu manera de abordarlo es más importante. Lo que cuenta es cómo te lo tomas. Cómo te enfrentas a cualquier actividad que lleves a cabo voluntaria o no.

Cómo lo haces es aún más importante. Explora y experimenta. Lo valioso es la experiencia. Tu experiencia. Lo que vives. Lo que sientes. Lo que aprendes. O simplemente el camino que recorres. Puede ser un juego o un desafío. Puedes tomártelo como un entrenamiento o como un divertimento. Como una prueba de superación, de paciencia o de resistencia. Concédete ser principiante. La intuición enriquece a la razón. Busca el arte en tu mirada. Exprésate con arte en todo lo que hagas. Cambia de mano. Aprende algo nuevo. Ríete de tus fallos y tómate en serio cada reintento.

217. Conserva el conversar.

La vida real. Las redes sociales digitales y analógicas. Las versiones particulares de cada cual. Divergencias y convergencias de opinión. Escuchando más y mejor. Disfrutando de charlas. Sin prisa por concluir…

Somos diálogo. Somos comunidad. Existimos más allá del individualismo egocentrista y comercial. Ese que nos quiere obedientes. Ese que sirve a otros intereses menos comunitarios.

Demasiadas conversaciones, sí. Aunque nunca es demasiada conversación. Por eso digo de conservar la tertulia. El debate. La escucha. Los argumentos. El cambiar de opinión. Diverger y converger. Aprender a pensar. Sentir y compartir. Aprender y crecer. Tan fácil, barato y enriquecedor como conversar.