Esclavitud clavada

¿Esclavos, dices?
Pues sí.
Somos esclavos.
Lo somos.

Del trabajo.
De madrugar más.
Del dinero.
De gastar más.
Del juego.
De producir más.
De comprar.
De las máquinas.
De la comida.
De los vicios.
De las compulsiones.

De nuestras pasiones.
De nuestras peticiones.
De nuestras quejas.

Eso está claro.
Somos esclavos.
En principio.
Es lo que parece.

Aunque todo es relativo.
Digo yo.

Porque, ¿acaso no son esclavos los árboles de un bosque?
¿Acaso no son esclavas las células del cuerpo?
¿Y qué me dices del cielo y las estrellas?
¿Hay algo en la vida que tenga poder para cambiar su lugar?
¿Quién puede modificar su destino?

Y es que yo pensaba que la gracia está en el cómo.
El poder está en mi actitud.
La libertad está por dentro.
En el cómo me tomo la vida.
En cómo afronto lo que pasa en general.
En cómo encajo lo que me pasa en particular.

Total.
Que me quedo igual.
O no. No lo sé.

Porque ahora me doy cuenta de que las palabras ayudan a pensar, pero los conceptos son limitados.
Las ideas ayudan hasta cierto punto.
La existencia tiene tantas perspectivas que me disperso.

Y aquí vengo.

El desafío tal vez sea centrarme y concentrarme.
Clavar una señal y trabajar en torno a eso.
Decidir un tema y profundizar.

Hacer.
Método.
Sistemas.
Tomar notas.
Ensayos y errores.
Pensar menos disperso.
Y hacer, hacer, hacer mucho.

.

P. D. – Reconozco que lo ejecutivo siempre ha sido mi punto débil. Por eso lo reconozco. Para intentar hacer más.
Teorizar menos.
Probar y hacer más.

Un gran paso ha sido crear mi lista privada de correo.
Lo siguiente es empezar a pulsar con ella.

https://antonreina.activehosted.com/f/1

Pasa un buen día, sea más o menos esclavo. Creo que eso da igual.

Ojos lejos

Distancia.
Es la palabra clave.
Para casi todo.

Bueno, para casi todo lo de pensar.
Filosofar, reflexionar y todo eso.

Sigo escribiendo. Sigo dándole caña.

Cada día.
Valiente.
O cobarde.
No lo sé.

A veces me cuesta más.
Otras me sale fluído.

Todo es ferpecto.
Me solía repetir.
Lo he recuperado.
Lo vuelvo a decir.

Y me siguen ocurriendo muchas anécdotas.
Y me sigue apeteciendo contar antoñadas.
Aunque también dependa de quién las lea, prefiero hacer mi parte y compartir lo que me va saliendo. Consciente de que solamente estoy rozando la superficie. Nada más que he raspado las primeras capas. Tengo todo por compartir. Y así decido que sea.

Cuando me siento abrumado…
Por las circunstancias.
Por mis pensamientos.
Porque no sé dónde estoy.
O no sé ni hacia dónde voy.

Cuando me siento desesperado, tomo distancia.

Medito. Me alejo. Perspectiva.

Meditar es medir lo que nos separa, para ver que todo es lo mismo.
La realidad no tiene medida.
Respirar es darme cuenta de que dentro y fuera de mí todo es lo mismo.
O casi, porque es la mente la que divide para saber.
Todo lo vivo en primera persona y de vez en cuando hay que alejarse un poco.
Por eso hay que entrenarse en mover el foco.
Cambiar la perspectiva.

Escribir es muy útil para eso.
Escribir ayuda a pensar, tomando distancia de las ideas.

Estoy mirando.
Ahora busco una guía.
Estoy elaborando caminos.
Itinerarios que me sirvan de raíles.
Mapas para seguir explorando y conociendo.
Recorridos por los que transitar para descubrirme.

Con los correos que te vengo compartiendo en las últimas semanas, sé que no estoy profundizando como podría, quiero y pretendo. Sin embargo me siento bien. Porque noto cómo estoy barriendo por encima del suelo. Estoy apartando hojarasca. Para sentir el frescor de la tierra fértil. Esa en la que me permito ser y estar. Sin complacencia. Sin condición. Sin pasado ni futuro posibles.

Va siendo hora de empezar a escribir para mi lista de correo.
Por cierto, te apuntas aquí y todavía no he compartido nada.

https://antonreina.activehosted.com/f/1

Muchas gracias por pensar y sentir.
La vida es arte. Disfruta del día.
Que yo me voy de guardia ;)

Tanta info

¿Sabes?
Con tanta info…
Creo que necesito orden.

Algo de organización en mis papeles, mis ideas, mis escritos, mis proyectos y mis intereses, investigaciones y en mi cerebro, en general.

Ya sé que cada cabeza tendrá su manera de organizar la memoria para guardar o sacar información. De hecho, suelo confiar mucho en mi instinto. En eso que va más allá de lo racional y lógico. En la emoción. En lo espontáneo. En la intuición.

Hablo de tranquilidad.
Pienso en información.
Como digo, despejar la cabeza.
Darle un poco de forma a las ideas y proyectos.
Organizar de alguna manera lo que sé y estudio.

Por eso estoy aprendiendo a gestionar mi propio conocimiento.
Al estilo de esos viejos archivadores de oficina llenos de carpetas.
Como si fuera una biblioteca viva que no para de moverse.
Combinando libretas escritas a mano con archivos digitales modernos.

Supongo que será cuestión de tiempo y paciencia.
Confianza, constancia y al mismo tiempo desapego.
Porque lo que pretendo es vivir más tranquilo.
Hacer lo que se pueda, pero apoyado en algún sistema.

Será una excusa para despejarme y disfrutar más, pudiendo centrarme completamente en cualquiera de las actividades que considero alimento para el alma.

Me refiero a escribir, estudiar, investigar, experimentar, dibujar, aprender música, meditar, cocinar, conversar, enseñar…

Bueno, que hoy vuelvo a publicar un poco más tarde que de costumbre.
Espero que tengas una fructífera y satisfactoria semana.

Mañana más y mejor.
Ordena lo que puedas.