El cordero del vecino

Fitetú.
Mi padre era hijo de barbero.

Ha hecho muchas otras cosas en su vida.
Empezó afeitando y cortando el pelo.

Entre otras muchas lecciones, siempre me cuenta la historia del cordero.
Ahora verás por qué te la cuento.

Una vez le compró unos borregos a alguien del pueblo.
Así se llaman las crías de la oveja. Supongo que ya lo sabías.

Tenía la intención de venderlos y ganarse un dinero.
Pensó que estaban muy sucios.
Así que los lavó bien y los dejó secándose sol en la puerta de su casa.
Ahora sigo..

El caso es que yo nunca había pensado lo que hacía en realidad.
Hablaba mucho con la gente. Iba a visitar a gente.
Parece que siempre estaba de broma. Pasaba tiempo en el bar.

Y hace poco lo he comprendido.
Ahora sé lo que hacía mi padre.
Es lo mismo que tenemos que hacer cuando emprendemos cualquier proyecto.
Una sola palabra.

Vender.

Siempre estás vendiendo algo.
Cada vez que iniciamos cualquier cosa.

Yo tarde muchísimo tiempo y dinero en comprenderlo.

No te digo ya en asimilarlo y ponerlo en práctica.

Sigo con la historia.
Otro vecino pasó por allí y le compró uno de los corderos.
Al parecer se veían muy blancos, hermosos y saludables.
Le hizo una buena oferta y se los llevó todos.
Pero al llegar a casa ocurrió algo inesperado..

Siempre estamos vendiendo.

Es la lección más relevante que he asimilado últimamente.
Lo malo es que antes tenía una connotación negativa.
Antes pensaba que el marketing y las ventas eran una manera de engañar a otros.

El comprador llegó a su casa y le dijo a su mujer:
– Qué raro, le acabo de comprar unos borregos a Pepe y, al llegar aquí, se han metido a la casa de al lado.

Entonces la mujer supo lo que había pasado.
– Tu vecino se los ha vendido a él esta misma mañana. Como estáis enemistados y no os habláis, no te has enterado. Pero los animales sí han reconocido su cuadra.

Por eso te cuento esta historia.
Antes pensaba que vender era malo.
Antes pensaba que vender era engañar.

Ahora entiendo que ahí nadie engañó a nadie.
Ahora pienso que vender es entregar algo a cambio de algo.

P. D. 1 – Estoy perdiendo complejos absurdos que no necesito. Ya está bien de avergonzarme por ofrecer lo que soy y lo que hago.

P. D. 2 – Cada día escribo un email. Cada día cuento algo y pongo un enlace. Estoy aprendiendo a vender. Sin malestar ni apego al resultado.

P. D. 3 – Sígueme por aquí o apúntate a mi lista privada para recibir antoñadas en https://antonreina.activehosted.com/f/1

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