Un Caso Real De Masajista Contratado Por Empresa

Masaje Amma con André Molia¿Quieres venderle masajes a una empresa? Es una idea muy interesante. Pero… ¿por dónde empiezas? ¿Qué haces para lanzarte?

Hay obstáculos que te deberían motivar. Porque lo difícil no es imposible. Simplemente tienes que conocer esa empresa o alguien que trabaje allí.

La competencia suele ser dura. Sobre todo si te enfrentas a otras empresas que también venden masaje, junto con otros servicios de salud. ¿Conoces alguna cadena o franquicia así que trabaje cerca de tí?

Te pueden acusar de intrusismo profesional. Es lo que tienen los masajes en general. Que muchas veces le tocan las narices al gremio fisioterapeuta, por ejemplo. Y si no haces las cosas bien, te la puedes jugar. O te la pueden jugar. Pero tampoco te asustes.

Experiencia de un Contrato Amma en Empresa

André Molia es masajista Amma y sofrólogo. Para mí es un compañero porque estudiamos en la misma escuela de masaje amma. Trabaja por su cuenta en una empresa llamada Provivial.com (échale un vistazo a su web).

¿Gestionar el estrés profesional gracias al Amma Sentado? ¡Por supuesto que sí! En febrero empiezo un contrato de masaje sentado que durará 3 meses. En una empresa donde trabajan 20 personas, 16 se han apuntado para recibir un masaje sentado cada martes. Incluído el jefe. Los masajes los paga la empresa.

En enero del año pasado compartió esta experiencia de masaje en una empresa. Espero que te sirva de inspiración.

Masaje Amma con André Molia

Vista de la sala antes y después. Apagué los neones, porque eran muy agresivos. Instalé dos lámparas para ambientar, algunas flores, aceites esenciales de lavanda/cítricos y una silla de masaje profesional.

Febrero. 3ª semana consecutiva de intervención con masaje amma en la misma empresa. El contrato dura 12 semanas. Son 16 personas. Solamente 2 ó 3 de ellos habían recibido un masaje antes de esta experiencia.

Algunos comentarios: “¿Has amueblado la sala? Te vamos a contratar como decorador”. “¡Humm, qué bonito y qué bien huele aquí!”. “¡Me encantan las orquídeas!”. “El martes no me lo pido libre porque es día de masaje y vengo a trabajar contenta”. “Siempre estás muy zen, ¿cómo lo haces?”. “Espero el martes con impaciencia, es el mejor día de la semana”. “Debería durar todo el año”.

Después del masaje: “Demasiado corto”. “Me siento supertranquilo y ligero”. “Necesito un rato para volver, porque me había ido muy lejos”.

¿Por qué le llamaron?

En este caso se lo pidió la propia dirección de recursos humanos de la empresa. Ya le conocían por haber participado en una “Semana saludable en el trabajo”, dando una conferencia sobre “Gestión del estrés en el entorno Profesional”.

Masajes en acción. Había ofrecido sesiones colectivas de sofrología y masaje amma sentado. Lo hizo con un equipo de 3 masajistas. Está claro que así es como le habían conocido. Le vieron en acción. 

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