La vida ocurre

Ocurrencias de la vida.
Cosas que te ocurren.

La vida te da sorpresas.
Qué le vamos a hacer.
Así es como es la vida.

C’est la vie!

Decimos alguna vez.
En cualquier idioma.

Pero eso me suena raro.

¿A ti no?
A mí me parece conformista.

Mentalidad.
Programación.
Pensamientos.
Creencias.
Actitud.
Ganas.

No sé.

Cada vez me creo menos las frases hechas.
Otra cosa es que me quede con algunas ideas.
Para darles una vuelta. Para darles un pensao.

Y hoy tenía pendiente contarte este algo.
Es una especie de cambio en la mirada.
Una manera de ver la vida de otra manera.
A ver qué te parece.

Solemos vivir de una manera un tanto pasiva.
Pensamos que la vida me ocurre (a mí).
Decimos que las cosas me pasan a mí.
Los hechos, la historia, las situaciones…
Lo que me pasa en la vida me pasa a mí.
– Valga la redundancia.

Y aquí viene el plot twist.

El giro dramático.
El cambio en la trama.
La vuelta de tuerca.
La transformación de los acontecimientos.
Eso.

¿Y si la vida no me ocurre a mí?

¿Y si mi vida ocurre para mí?

Para mí.

Esa es la clave.

Para mí. No a mí.

¿Y si todo fuera una oportunidad?

Como cuando ves una película o una obra de teatro.
O un concierto de música o lees un libro inspirador.
¿Y si todo lo que me pasa en la vida tuviera un sentido?
¿Y si ese sentido lo puedo encontrar o decidir yo mismo?
¿Y si tengo que aprender a mirar a la vida de otra manera?
A lo que me pasa y a todo eso que yo mismo hago que me pase…

Ten cuidado. Piensa con maña.
Es una idea poderosa y delicada.
Podría ser tan inspiradora como perturbadora.

¿Te atreves a mirar la vida como algo que ocurre para ti?

P. D. – Ni siquiera sé cómo empezar. No sé ni si yo mismo seré capaz de hacerme a esta idea. Sinceramente, me parece maravillosamente potente. Entra de lleno en la dimensión espiritual, ¿no te parece? Voy a darle ese pensao durante mi guardia de hoy.

P. D. 2 – Aquí, mi lista privada de correo. Todavía no sé qué hacer con ella. Hasta pronto. https://antonreina.activehosted.com/f/1

Trucos de magia

Dices tú del juego. Jugar es vital.

Lo he redescubierto.
Al cabo de los años.
Siendo más bien adulto.

Cosas de la paternidad.
Es lo que tiene pensar tanto.
Es lo que pasa por estar ahí.

Al final acabo jugando.
Siempre termino probando.
Compartiendo tiempo y fantasías.
Me parece un regalo del cielo.
Una ofrenda que me hace la vida.

He descubierto que todos jugamos.
Unas veces de broma y otras en serio.
Hay juegos sencillos y otros complejos.

Juegos de niños.
Como el pilla-pilla. Las adivinanzas. Los personajes. La música. El teatro. Las familias. Las muñequitas. Los animales. Construcciones. Cuentos e historias. Cochecitos. Bailar… Y una lista interminable.

Juegos de mayores.
Como la política. El fútbol. Los toros. Las manifestaciones. El dinero. La lectura. Los debates. Las noticias. El cine. El teatro. La música. El arte. Los deportes…

Juegos que no parecen juegos.

Estaba en una función de magia. Un mago haciendo trucos en público. Para niños y padres que se sientan delante de otros niños que no pueden ver. En fin. Todos participamos. Y reconozco que tiene mérito, eso de animar durante una hora a tanta gente en plena calle.

La magia es ilusión y algo más.
El caso es que lo he visto. Requiere de algo básico para el éxito. Un factor que observo en otros terrenos de juego. Similar al del teatro.
Me refiero a la puesta en escena.

La puesta en escena.

Me parece el mayor de los trucos. La principal habilidad del mago. El ingrediente principal para hacernos disfrutar con sus trucos de magia.

La magia es ilusión y puesta en escena.

Por eso me llaman la atención tantas disciplinas y temas a la vez. Oratoria. Marketing. Publicidad. Teatro. Actuación. Interpretación. Improvisación… Porque todo va de presencia. De puesta en escena. De cómo estás en la vida. De cómo te pones en las circunstancias que tienes en cada momento.

Tal vez fuera egoísta por mi parte. Pero en cuanto ha terminado me he alejado de la gente. Nos hemos ido dando un paseo. A cenar en casa. Tranquilamente.
Eso sí, aunque tiendo a evitar la avalancha humana allá donde voy, por razones obvias de movilidad y salud mental, reconozco que me gustan las personas. En general.

Me quedo con las risas, los aplausos, el mérito profesional del mago y las caras de alegría en niños y mayores. Además de unas cuantas ideas para jugar en casa.

P. D. – Me da miedo dar el paso. Empezar a repartir mi atención entre el blog público y mi lista privada de correo. No lo sé. Pasa buen día. https://antonreina.activehosted.com/f/1

Tengo hambre

Mi renacuajo.
Cada vez que me lo dice, ocurre algo.

En mi cabeza.
En mi corazón.
En mis tripas.

Casi no puedo reaccionar.

Me vienen a la cabeza mil miserias.
Pienso en los que no tienen para comer.
Recuerdo que los hay menos suertudos.
Y debo volver a la realidad.
Al momento presente.
Mi propia situación.

  • Tengo hambre.

¿Y qué le digo?

Pues depende.
Hay varias respuestas.
No sé por qué utilizo esas.

Casi siempre digo algo así como:

  • Estupendo.
  • Me alegro.
  • Eso es bueno.
  • Qué bien, vamos a comer.
  • Tienes suerte, hijo.
  • Vamos a preparar algo.
  • Yo también…
  • ¿Hambre de qué? – Esa es otra.

.
La idea principal es que no sé cómo vivir.

Parece que no sabemos cómo hay que hacer las cosas, en especial cuando sabes que otros lo están pasando mal. O por lo menos lo están pasando peor que tú. O por lo menos eso es lo que nos parece.

Hay un halo de culpabilidad que lo impregna todo. Una necesidad de complacer a la mayoría para que te acepten. Porque se supone que eres bueno o malo. Siento un peligro de no estar a la altura, para sentirme bien integrado. Será mi programación. No sé hasta dónde la puedo cambiar. Pero no me conformo con ese pesar.

Al mismo tiempo tengo que mirar para otro lado para no morir de pena. Hay que pensar en otra cosa para mantener cierta higiene mental. Muchas veces me basta con sentirlo. Sufrirlo en silencio. Lamentarlo aunque no me de latigazos en público. Saberlo aunque no lo grite a los cuatro vientos. Es como rezar. Es como estar. Es como mirar. Aceptar.

Y aquí llega el arte. La poesía. La contemplación. La consciencia. La decisión de redirigir esa energía mental y emocional hacia otra parte. Prefiero centrarme en lo que sí puedo hacer a mi alrededor. Por aquellos que me importan. Las personas a las que cuido. Mi manera de tratar a la gente con la que me cruzo por la calle. Creando maneras de vivir.

Es una especie de transformación. Una manera de transmutar algo que me afecta en algo que puedo hacer. Canalizo la energía hacia otra parte menos dolorosa y más práctica. Paso de lo teórico a lo pragmático. Aprovecho eso que siento para crear otra realidad a mi alrededor. Escribiendo para pensar. Ordenando mi casa para cuidar mi familia. Leyendo para alimentar mi alma. Cuidándome para poder cuidar. En fin.

El resultado es que se pueden practicar otras causas para muchas de nuestras consecuencias. Estamos trabajando en ello.

P. D. – https://antonreina.activehosted.com/f/1