347. ¿Enfermera payasa?

Dedicado a la payasa Mage Arnal ;)
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Este finde he hecho un taller con un montón de imbéciles. Hasta ahí puedo leer. Digo… escribir. Es una profesión, un arte y un gran mérito ser payaso o que te llamen así. Ha sido un honor para mí sentirme iniciado en este maravilloso mundo cuya herramienta principal es una nariz roja de payaso. Se trata de crecimiento personal e interacción social y enriquecimiento cultural o pensamiento lateral u observación a comprensión emocional e interprofesional bla bla blas ya paro.

Sigo buscando y explorando sobre mí mismo, sobre mis mierdas y sobre cómo comunicar mejor. Ya sea enseñando, compartiendo, entreteniendo o asustando, yo qué sé. El caso es que he descubierto lo mucho que puede aportar a una enfermera saber ser payasa, parecerlo, insinuarlo o incluso intentarlo y no conseguirlo. Me refiero a ser como es. Sin miedo a expresar sus limitaciones, sus frustraciones, sus miedos y sus emociones.

¿Te parece interesante el tema del payasismo? ¿Sabes a qué me refiero? ¿Crees que lo podemos aprovechar? ¿Sigo hablando y preguntando o lo dejo ya?

346. Cuentacuento 6

Su madre murió siendo ella muy joven. Su padre la abandonó cuando tenía 9 años. Siempre se sintió muy sola y sin apoyo y sin ayuda y sin cariño y sin amor. Tal vez por eso se dedicó a lo que se dedicó. Apenas pudo estudiar aunque lo intentó. Seguramente por eso acabó dejándose maltratar por alguien que nunca la quiso de verdad.

Parece que hoy ha tocado fondo. Intenta hacerse daño mientras amamanta a su bebé, cuya calma sorprende en aquellos brazos tan alterados. Ha pedido ayuda porque ya no puede más. El quería un hijo suyo y ahora la deja encerrada en casa. Tiene más hijos con otras mujeres. Le llevan detenido pero no es suficiente. El miedo a la soledad no debería impedir la denuncia.

¿Sabes un secreto? A veces tienes que dejar rebosar el vaso hasta que se derrame. A veces tienes que tocar fondo. Yo qué sé… ¿Colorín colorado?

345. Cuentacuento 5

Aquella niña creció con un padre que pegaba. Maltraba a toda la familia. Sería por sus fantasmas, por su maldad o por sus complejos; no soy quién para juzgar. El caso es que ella, su madre y sus hermanos vivían con miedo. Hacían lo que querían, reafirmando cierta libertad; pero cuando el padre llegaba a casa se asustaban. Todo eran exabruptos o violencia; casi siempre estaba enfadado.

Se casó con su novio para escapar. Nunca plantó cara a la situación. Quería huir de aquel ambiente y librarse de su pesadilla. Sentía que le cortaban las alas; que se merecía otra cosa; que la vida no podía ser tan injusta; que lejos de allí todo sería mejor… y fue al revés. Se casó y la cagó. Empezó a desconfiar de su marido y a quejarse por todo. Tampoco era feliz ahora. Tal vez nunca fueron pareja.

Discutían a todas horas. Ella llegó a lanzarle un cuchillo entre gritos. Él aguantó todo lo que pudo, todo lo que supo o todo lo que quiso; esa es otra historia. Hasta que se divorciaron entre reproches y acusaciones. Ella volvió con su padre; arropada por la familia; ahora el culpable del sufrimiento era su exmarido. Siguió hablando mal de él durante mucho tiempo. Hasta que se volvió a casar y rehizo su vida.

¿Sabes un secreto? No sé hasta dónde podemos decidir nuestro destino. Nada es bueno ni malo. Lo correcto está en tu cabeza. La vida no es justa. Nadie hace nada bueno; tampoco malo. ¿Colorín colorado?