Camino canino

Dices tú de los perros.
No tanto las mascotas, en general. Los perros. En particular. Más concretamente, los que viven en ciudad.
El otro día.
Voy por la calle.
¿Y qué supones que vi?
Eso mismo.

Un paseador de perros.
Señor con muchas correas,
rodeado de cánidos.

Paseador de perros.
En plena acción.

El camino del canino.
Paseador caminando.
Manada amarrada.
Comitiva llamativa.

Total.
Como siempre.
Pienso de todo.
Mil ideas me vienen a la cabeza. Y me quedo con algo.

La idea del cuidado.
En la cultura y la gente.
De quién nos ocupamos.

Esta sociedad cuida, mejor o peor, de sus perros y animales.

Mejor o peor, cuidamos de nuestros viejos monumentos y, más o menos también, de nuestras personas mayores.

Eso dice, más o menos, sobre lo que más o menos somos, en el sentido de responsabilidad.

¿Y eso es todo?

Claro que no.

Porque cuidar no es solamente dejar a cargo de otro. Ocuparte es mucho más que eso. Sin embargo, el ritmo de vida y los horarios que tanto esclavizan, nos arrastran a un estado de cierta desconexión.

Y cuidar, al mismo tiempo, requiere de una singular manera de asegurarse que siempre haya alguien pendiente de darle lo básico al animal doméstico, al anciano dependiente, al edificio histórico, al niño pequeño… Aunque no seas tú quien se encargue personalmente.

Hay que reconocer que eso es también cuidar. Aunque sea un poco más impersonal.

Entonces, cuando nos limpian, mantienen y entretienen, también nos están cuidando como ciudadanos.

Limpieza urbana,
recogida de basura,
alumbrado público,
red de agua potable,
de riego y desagües,
alcantarillado y fecales,
organización de festejos,
alimentación y vestidos,
zonas de paseo y parques,
salubridad de la calle,
seguridad y protección,
asistencia sanitaria,
y ya paro, porque paro…

Bueno.
Hay más.
Suficiente por hoy.
Nos cuidan.
Bien.

¿Y cómo respondemos?

¿Sabemos dejarnos cuidar?
¿Facilitamos esa atención y servicios que se nos intentan garantizar para nuestro bienestar?
¿Acaso no somos ese niño o ese anciano rebelde que se lo pone difícil a sus cuidadores?
¿No seremos un poco como ese perro que se pelea con los demás y le da guerra al paseador canino?
¿O ese monumento artístico que cuesta mucho mantener por su tamaño y localización?

No sé.
Hoy me sentía un poco responsable de saber dejarme cuidar. Es una idea muy superficial. Ya se profundizará.

Pasa un buen día.
Cuida lo que te toque.
Disfruta de tus servicios.
Déjate cuidar también.

.
P. D. – Enlace para apuntarse a mi (por ahora en espera) lista de correo:
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