Zapatos fuera

Dices tú de la gente.

En mi trabajo veo de todo.
Dice mi padre que es así. Que tiene que haber de todo. Que en el mundo existimos animales de todas las clases. Una vez se lo dijo a una vecina y se enfadó con él.

Como enfermero asisto a muchas personas. Unas veces tengo avisos leves. Y otras son urgencias o emergencias de verdad.

Entro en muchas casas. Veo mucha gente. Hay de todo en la viña del señor.

Hoy te quería comentar el tema de la higiene en casa. Pero no hablo de limpieza, sino de cuidado con lo que viene de la calle.

Los hay que se dejan los zapatos en la ventana. Otros en la puerta de entrada. Incluso en el pasillo de fuera. Unos que se suben al sofá con las zapatillas de la calle. Y el premio gordo lo tienen los que se meten a la cama con el calzado de la calle.

Vamos a dejarlo ahí.
Veamos otros dos aspectos del tema:

Una cosa es que te huelan y los pongas a ventilar. Me parece muy bien. A algunos vecinos imagino que no. Pero hay algo más importante.

Otra muy distinta es que no pises dentro de tu casa con el calzado de la calle. Debería ser una regla de oro en el cuidado básico de cualquier casa. Poner cierto límite a lo que entra en el hogar.

Tal y como haría una buena membrana celular, sería conveniente que cuides lo que circula entre tú, tu casa y la calle. Especialmente si hablamos de la ropa del trabajo.

P. D. – Las cosas de casa son también cosas de salud. Y no es mismo vivir un poco jipi que vivir pasota. No es lo mismo desenfadado que dejado. Lo natural no es ser marranos, sino limpios y curiosos.
* Aquí debería poner un enlace a alguno de mis proyectos, pero hoy me siento bien así ;)

Importa lo importante

Dices tú de mili.

La gente quiere saber.

Saber de todo. Conocer el mundo.
Cada uno a su manera. ¿Te has dado cuenta?

Mi amiga Raquel no tiene tele. Pero lee muchísimo y viaja. Habla con mucha gente. Parece más que suficiente. Pienso que está bien informada.

Es lo que me parece.

Se nos inunda con noticias y publicidad. Vivimos en la inercia de los grandes medios de comunicación. No sabemos respirar sin el móvil. Las redes sociales se tragan nuestras horas. La televisión sigue zombificando a la gente.

Mi padre dice que la vida es fácil.
Somos nosotros los que nos la complicamos.

Muchas veces le doy la razón. El que quiera saber que se compre un viejo.

Buscamos información.
Consumimos noticias.
Hablamos con los demás.
Siempre con el teléfono.
Todos los días con el guasap.
¿Y para qué?

Supongo que buscamos mejorar.
La felicidad, esa que dicen…
Al menos es lo que aparentamos.
El deseo de estar mejor.

Estamos aprendiendo a vivir.
Supongo que para estar mejor.

Vale.
Otros prefieren seguir la corriente. Dejarse llevar.
No se cuestionan tanto. Hay que respetarlo.

Soy responsable de lo mío, y también un poco de los demás.
Por eso digo que queremos saber. Aunque algunos no tanto.

¿Y qué queremos saber?
¿Qué es eso tan importante?

Pues ahí está la clave de todo.
Que no sabemos qué es lo que importa.

La pregunta más importante es la siguiente.

  • ¿Qué es lo más importante para ti?

P. D. – Para mí lo más importante es mejorar mi vida. Cultivando mi salud física, mental y espiritual. Cuidando la calidad de mi tiempo. Gestionando adecuadamente mi dinero.
Apúntate a mi lista, porque iré compartiendo lo que sé y lo que aprendo.

Elemento viento

Imagínate.

–Pequeño saltamontes… Para alcanzar la maestría, tendrás que dominar todos los elementos.
–¿Y el aire, maestra Sauce?
¿Qué hago con los pedos?

Ahora verás qué le respondió a su estudiante. No sé si te sorprenderás, o te parecerá absurdo. Los gases en el cuerpo son un tema serio. Ocupan espacio y piden libertad.

¿Qué haces con tus pedos?
¿Y con tus eructos?

La mayoría de personas que conozco se dividen en dos grupos.

Unos dejan que el cuerpo mande.
Con o sin sonrisa, sueltan sus gases al aire. Dejándose llevar. Como mucho, sienten un poco de vergüenza. Pero dicen que con la edad se van los complejos. Y ‘pedillos’ a la mar. Vaya.

Otros son capaces de controlarlo.
No sé hasta qué punto lo hacen de manera sana. Es decir, que no se están reprimiendo en exceso. Simplemente, manejan mejor esos vientos de norte y sur. ¿Cómo lo harán?

A ver.

¿Qué le dijo la maestra?

La respuesta está relacionada con tu salud. Con la funcionalidad de tu cuerpo. Con la fuerza del intento. Con el poder de la práctica y con ejercitar nuestros músculos de manera natural.

–Bueno, saltamoide.
Dicen que mejor fuera que dentro. Y dicen bien. Una cosa es reprimirte. Otra muy distinta desinhibirse. Pero entre los dos extremos hay muchos puntos intermedios.

–No entiendo.
¿Qué hago con mis pedos?

–Practica la contención. No impidas que salgan. Simplemente intenta sujetar esas fuerzas. Ejercita tus esfínteres. Son músculos capaces de controlar la salida del pipí, por ejemplo. Puedes frenar la velocidad de salida. Ojo, no impedir que salgan.

Y así termina la pequeña historieta de los gases.

Ya sabes, son un tema serio. Merecen control y atención. Practícalo.
Tu cuerpo transforma y refina.
Puedes transmutar casi cualquier sustancia. Sólida, líquida o gaseosa.

Seguiremos hablando sobre eso y mucho más. Por y para tu salud. Ya lo verás.

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P. D. – Todavía no encuentro enfoque adecuado para ese otro libro. El del bienestar. Es posible que lo acabe sacando de cualquier manera, como los gases. Aunque mientras tanto, lo intento contener. Para que salga lo mejor posible. Te voy contando. Acepto sugerencias, opiniones y donaciones. Un saludo.