Hoy me ha resonado la cuestión de si la gran pregunta filosófica era «Ser o no ser», o si por otro lado no sería más bien «Estar o no estar».
Ser o estar.
Primero hay que ser.
Así el hacer surge de manera natural.
Pero para activar eso del ser, me pregunto si no tengo la responsabilidad de estar allí donde es más apropiado… Estar presente en el presente, estar en el lugar que decido, estar en el modo que me conviene…
Cosa que agradezco. Porque está bien cumplir con mi voluntad, desafiar mi constancia, aceptar y cumplir el reto de una reflexión diaria. Pero está mejor cuando ando viviendo en el presente.
He tenido un sueño.
Iba de visita a un psiquiátrico. Pero en realidad era una entrevista para quedarme allí. Es algo que he vivido en parte… como profesional enfermero.
No voy a entrar detalles en este caso. Me lo guardo para alguno de los libros que llevo escribiendo.
El caso es que al final me sentía traicionado porque no me dejaban salir y tampoco me escuchaban. Yo quería razonar y cada vez estaba más medicado y me costaba más expresarme.
En mi cabeza estaba muy claro.
Pero en mi cuerpo todo era confuso. Me costaba expresarme, hablar, moverme y articular palabras.