Dolor del dólar

Hola.
Espero que estés bien.

Lo digo en serio.

Que estés y que seas bien, aunque suene raro.
Porque lo importante es que estés bien con lo que eres. Que te sientas bien con lo que sientes. Que te superes cuanto necesites. Porque lo que cuenta es lo que haces con lo que eres. Lo que cuenta es el sentido que le das a lo que haces.

Es una antoñada.
Especial fin de año.
Ho, ho, ho.

Es broma.
Es una antoñada, sí, como todas las que brotan durante todo el año.

Y así todos los días.
Pensando y desvariando.
Pensando y divergiendo.
Pensando y convergiendo.

En especial para mi lista de correo privada.
Ya sabes, cada día una antoñada…
https://antonreina.activehosted.com/f/1

Te apuntas y te borras gratis.

Mero merecido

Hey, espero que estés bien.

Si vives, da las gracias.
Supongo que lo merecemos.

Estar vivos, digo.

Supongo que es bueno sentirte agradecido. Dar gracias por la vida que tienes. Tal vez no tanto por las circunstancias, que pueden ser mejores o peores. Aunque se supone que son experiencias físicas para aprender lecciones mentales. Tal vez no tanto por los detalles de tu vida como por el hecho de vivir.

¡Guao, estoy vivo!

Sigo sorprendido. Por las noches te duermes y no sabes si despertarás a la mañana siguiente. Y por la mañana, ¡pumba, vives!

Sigo maravillado. Sigo maravillándome a cada momento que lo recuerdo. Al principio no es fácil ver el maravilloso paisaje del que formamos parte. Pero con paciencia, quietud y silencio, llegas a sentir el asombro. Y de antoñadas así van mis correos, esos que le escribo a mi lista secreta.

Que tengas un propicio día.

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Apúntate a mi lista privada.
Cada día una antoñada.
Gratis alta y baja.
Un saludo.
https://antonreina.activehosted.com/f/1

Sincronías asíncronas

Hola.
Espero que estés bien.

¿No te lo dije?
Vuelvo a tener tuiter.
Espero que robe poco tiempo.

No vengo todos los días al blog, aunque es mi objetivo…
Pero sí que escribo cada día un correo a mi lista privada. Ahí nunca fallo. Aunque sea tarde, siempre escribo. Me sienta bien. Y si te atreves a leer mis antoñadas, lo mismo descubres algo de interés. No sé.

Una cosa es leer, mirar, ver, consumir…
y otra distinta saber, conocer, descubrir.

Porque las cosas se aprenden poco a poco. Requieren lectura y posterior reflexión. Primero las ves y después las integras de manera más profunda.

Estoy escribiendo a mi lista y tengo que parar. Algo me bloquea. Por eso me doy un tiempo. Un rato. Unas horas. Hablo sobre casualidades y sobre una estrella fugaz que no llego a ver, por poco… ¿Por qué?

Pues eso, que si algo te atrae, como por ejemplo leer mis antoñadas, concédete un poco de tiempo. Para ver más allá. Para profundizar lo suficiente. Para saber algo más. Al menos tanto como para que destile algo de valor… Que lo mismo no lo tengo para ti, vamos. Y no pasará nada.

Aquí sigo, contando historias sobre masaje sentado, enfermería y cuidados, autocuidado, salud mental, espiritualidad, filosofía y lo que surja. Como la vida misma.

Te puedes apuntar y borrar gratis de mi lista de correo.
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Escribo todos los días.

Que tengas un propicio día.
Un cordial saludo.