Vida venida

Soy vida. Aquí ahora.
Vida organizada.Por dentro.
En mí.

Lo olvidamos.
Somos vida.
Vamos viniendo.
Venimos yendo.
No sé.

Solamente vamos.
Tal vez.
No volvemos.
Nadie sabe.
Casi nadie.
Casi nada.

Me concentro.
Lo siento.
Me observo.
Lo aprecio.
Me detengo.
Lo agradezco.
Me empodero.
Lo celebro.
Me encuentro.
Lo presencio.

Soy células.
Soy moléculas.
Soy unidades.
Todas unidas.
Todo reunido.
Todos unidos.

Aquí ando.
Explorando vida.
Concentrado observando.
Apartado meditando.
Solo pensando.

¿Sabes cómo?

Eliminando límites.
Quitando barreras.
Todo es.
Todo existe.
Todos somos.
Todos existimos.
Sin fronteras.

Ya paro.
Pero sigo.

.

Buen día.
Un abrazo.
Muchas gracias.

Montaña y balcón

Salgo al balcón. Balcón del halcón.
Me asomo temprano.
Me gusta madrugar.

Con mi café.
Con mi libreta.
Me siento pensando.
Observo el día.
Mirando para arriba.

Observo la montaña.
La más alta.
Veo su presencia.
Veo su estado.
Cada día diferente.
Cada día permanente.

Desde mi terraza.
Respiro ahí sentado.
Miro los árboles.
Miro las nubes.
Miro los edificios.
Miro las ventanas.
También hay palmeras.

Es el horizonte.
Es un reflejo.
Cada día distinto.
Cada vez diferente.

Son las montañas.
Oteo esa línea.
Miro bien lejos.
Sobre la ciudad.
Bajo el cielo.
Está la montaña.

Hay días despejados.
Otras veces nublados.
Puedo ver pájaros.
También hay cielo.
Color de tierra.
Verde del suelo.
Luna y ciclos.
El sol saliendo.
A veces estrellas.
Todo está vivo.

Y respiro tranquilo.
Observo cómo siento.
Escucho mi estado.
Conecto por dentro.
Soy conmigo mismo.

Cuestión de confianza.
Cuestión de referencia.

La montaña firme.
Me da confianza.
Me da seguridad.
Me da calma.

Ella siempre está.
Aunque puede cambiar.
Permanece ahí firme.
Casi sin vacilar.

Me recuerda vivir.
Me recuerda estar.
Me recuerda ser.

Soy alguien asomado.
Sentado mirando lejos.
Café en mano.
Sentado sin más.

Soy alguien vivo.
Una célula respirando.
Que está conectando.
Sin pretender nada.
Sin querer más.

Cabeza bien alta.
Oliendo el cielo.
Oliendo la taza.
No veo límites.
Mis mejores deseos.
Doy buenos días.
Propicio cada día.
Dando muchas gracias.
Compartiendo la alegría.

.

P. D. – Hoy estaba de guardia y me ha vuelto la idea de explorar la vida desde la alegría y el bienestar. Porque el arte también puede ensalzar lo bueno, sublimar el gozo. Me he cansado de lo tremendo, demasiado emotivo y muy melancólico. Hoy prefiero lo alegre a lo bucólico. Levanto los brazos y me cuelgo del cielo.

Gorra de gorra

Artista.
Así me siento.
Estoy en el camino.

Aunque todavía no vivo de ello. No importa. Lo que me atrae es el proceso, el hábito, la vida coherente con esa idea.

Somos artistas, tú.

No es que baste con decirlo, no, es que hay que empezar diciéndolo en voz alta.

En voz alta.
O por escrito.
En silencio.
También vale.

Cuando me levanto.
Cuando me visto.
Cuando camino.
Cuando vivo.
Soy artista.
Sin más.
Arte.

Todo lo que pienso, digo y hago es una expresión.

De lo que soy y de lo que quiero ser.
De lo que he sido y de lo que seré.

Así lo siento.

Siento que llevo la gorra más por mí mismo que por lo que otros puedan pensar. Y precisamente eso es lo que se transmite. Algo. Ideas. Sentimientos. Atracción. Rechazo. Inspiración…

Nos falta poner la gorra.

Porque lo que es "de gorra" ya estamos compartiendo nuestro arte, ja, ja, ja.

¡Y a mucha honra!

Pasa un buen día.
Me toca guardia.
Hoy, ambulancia.

.

P. D. – Hablando de poner la gorra… La lista de correo sigue creciendo. Gracias.

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