Pateras parteras 3 de 3

Dices tú de la tele.

Todo depende.

Según quién lo vea.
Según quién lo mire.
Según quién lo cuente.

A lo que vengo.
Hoy lo dejo, por ahora.
Tema delicado.
No pretendo nada.

Último correo sobre el tema.
Por ahora cierro esta trilogía.

Primero se atiende lo urgente y emergente vital.
Después se registran, porque algunos traen armas.
Las miradas son tan profundas como quieras mirar.

Traductor pregunta y anota.
¿Nombre y procedencia?
¿Alergias y otros datos?
¿Corona? ¿Vacunas?
¿Enfermedades?
¿Tratamientos?
¿Familiares?

Un bebé de pocos meses vomita y se irrita. Se le atiende bien y traslada por si acaso. Damos gracias. Llega vivo. Algún día podrá contar su historia.

Gafas y gafas de sol.
Unas hacen falta. Las otras no.
Bolso, mochila y móviles.
Unos hacen falta. Los otros no.
Algún documento o ninguno.
Tabaco, gorra y poco más.

Zapatillas mojadas.
Pies descalzos.
Heridas descuidadas.
Quemaduras por combustible.
Agotamiento físico y mental.

Una bolsa con comida.
Zapatos nuevos de su número.
Una manta de Cruz Roja.
Botella de agua grande. Es verano.

Cuidamos con lo que tenemos.
Aunque no siempre es fácil.

Son muchos llegando. Y nosotros recibiendo.
Días y noches agotadores. Caracteres variados.
Actitudes concentradas. El buen humor consuela.

También percibo odio. Algunos incluso agreden.
Sacan cuchillos escondidos. Amenazan a los traductores.

Intentamos ayudar. Tratamos con respeto.
Siempre. A todos. A veces hay que contenerse.
Policía siempre lo hace bien.
Somos profesionales.
Aunque cueste.

Algunos mienten. Descubiertos por su acento.
El idioma y las mentiras se ven.
Actitudes hostiles reales. Miradas de rechazo.
Veo peligro social. Otros te dan las gracias.
Colaboran con gusto.
Preguntan honestamente.
Ya sabes. Hay de todo en esta viña…

Hace un par de días estuve trabajando día y noche en el puerto. Sudando fuerte bajo un sol abrasador. Hoy me veo tomando la sombra en la playa. Con mi sombrilla y mi familia. Doy gracias por mi vida. Me baño por placer. Qué contraste, mon Dieu!

Anteayer estaba allí. Hoy me veo entre la gente de mi ciudad. Se van de romería. Terminan las fiestas. Lo que no vemos no existe. Lo que no se mira tampoco existe. Así es la tele. Mejor me quedo en casa.

Falta de recursos para la vida.
Económicos y materiales.
Académicos y profesionales.
Buscando buscarse la vida.
Más allá de esta travesía mortal.

Mortal y a la vez renaciente.
Parece una oportunidad.
Al menos esa es la ilusión.
No lo sé. Yo lo siento e imagino.

Horas de espera. En pie y sentados.
Acostados al sol y en la sombra.
Tapados con manta incluso en verano.
Ropa mojada y cuerpo salado.

Nosotros hacemos control de antígeno.
Algo básico que a veces parece innecesario.
También se ofenden conmigo y se enfadan.
Lo hago con cuidado y esmero, pero me critican.
Es normal, porque les toco un poco las narices.

La policía registra y retira algunas cosas que llevan.
Móviles, armas, foto de frente y vuelta a empezar.

Llega un autobús para trasladar a un grupo.
No se puede conectar más allá de la mirada.
No sé cómo les irá. Les deseo buen camino.
Lo mismo que a toda mi familia y conocidos.
Tenía que soltarlo. Un poco. No juzgo a nadie.

P. D. – Ésto ha sido Pateras parteras (3 de 3).

P. D. 2 – Solamente digo que es mi trabajo. Es lo que me toca hacer en algunas guardias. Otros días atiendo emergencias en ambulancia. También vacuno y tomo muestras. Hago mucho más. Siempre hay situaciones y anécdotas que contar. Pero esas son otras historias. Pasa buen día.

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