Competir o compartir

Jipi.

Me llaman jipi.

Da igual el motivo. La gente necesita ponerte etiquetas. Encasillarte de alguna manera. Es para su tranquilidad. Enfermerajipi era mi etiqueta. Cosas de las redes sociales digitales.

Ya estamos hablando de cosas raras.
Bueno, no tan raras… De amor, de buenas vibraciones y otras antoñadas que muchas veces no sirven para nada pero que no puedo dejar de tener en cuenta.

Alguien me ha dicho que cuando piensas más que sientes, te entran los miedos y el ego se pone a la defensiva. Y yo no estoy tan seguro de si eso es algo que eliges o te sale sin remedio. No se si, en eso de las buenas intenciones, naces o te haces.

Los niños pequeños sienten desde la inocencia más auténtica que conozco. Los iluminados que conozco también sienten así. Aunque muchas veces no los comprendan.

Debo reconocer que soy responsable de muchos de mis pensamientos. Reconozco que puedo decidir ser más retorcido o menos, respecto a las demás personas que me rodean. Habrá quien no lo pueda evitar. Pero siempre te puedes dar cuenta, digo yo.

Todo es fácil.

Según cómo lo mires.

La mente nos hace juzgar demasiado pronto.
Por eso muchas veces nos complica la vida.
Por eso deberíamos conocerla más. Conocernos mejor.
Desde dentro. Hacia nuestro dentro más profundo y personal.

Muchas veces vemos lo malo en los demás.
Y eso podría ser un reflejo de nuestra propia realidad.

Porque desde el amor construyes.
Desde el amor compartes.
Desde el amor creces.
Suma y multiplica.

Porque desde el miedo destruyes.

Desde el miedo compites.
Desde el miedo temes.
Resta y divide.

P. D. – Me conformo con que le des un pensado al tema y me respondas si así lo consideras. Sigo dándole vueltas al tema.
https://antonreina.com/el-arte-del-escaqueo/

Limones y limosnas

¿Sabes?

Ayer iba por la calle y volví a verlo.

Lo veo muchas veces. No sé si te has dado cuenta.

Vivo en Murcia.
Tierra de limones.

En una ciudad donde también hay mendigos por la calle. En la puerta de la iglesia. Delante del supermercado. En esquinas de mucho paso. Los has visto por ahí.

A veces hacen cola. En comedores sociales.
A veces se ven por la calle. Otras veces no los ves.

En cualquier caso, siempre me doy cuenta de algo.
Siempre se pone de relieve el comportamiento de las personas por la calle.

Cómo se porta la gente.
Cómo se comporta la gente.

Con los mendigos y encuestadores. Con los que piden limosna para ellos o para alguna oenegé. Incluso cómo se tratan entre ellos o cómo los trata la gente cuando se los cruza por la calle. Muchos ni se miran a los ojos. Otros saben ver más allá…

¿Has visto cómo miran a los que piden por la calle?
¿Has visto cómo miran a los que pasan por delante?
¿Has observado quién busca la mirada de quién?
¿Has observado qué es lo que transmites cuando vas por la calle?

Es mejor no generalizar.
Nunca sabes por qué la gente se comporta así o asado.
Lo que sí se puede saber con sólo mirar a la gente a los ojos es si va a ser más o menos receptiva. Aunque esquive la mirada. Eso se puede entrenar.

Ni se puede ni se debe generalizar. Vale.
Cada uno tiene una historia y se comporta según le haya ido en la vida.

Lo mismo ocurre en el trabajo.
Los jefes aprenden a etiquetar a los empleados.
Los empleados encasillan a los jefes y a otros compañeros.
Los abusones se aprovechan y lo explotan mejor que muchos jefes.

P. D. – En eso trabajo. En lo que saben los que se escaquean. ¿Artistas o sinvergüenzas? Apoya el proyecto. Es otra antoñada de muchas:
https://antonreina.com/el-arte-del-escaqueo/

Artistas cobardes

Muy buenas.
En muchos equipos de trabajo hay abusones.

Como en el cole.

El típico listo que se ríe de los listos.
La típica lista que va de graciosa.
Ridiculizan a los que hacen bien las cosas.

Son los que llegan a acosar a los demás.
Rodeados de seguidores abducidos por sus tonterías.

Casos reales.
Seguro que conoces alguno.

Se mofan del bueno.
Se burlan de la que sabe trabajar.
Parece que todos le siguen el juego de mierda.
Están abusando de otros y parece que nadie lo ve.

Es maltrato.
Y se puede aprender de ellos.

¿Por qué?

Muy fácil. Porque son artistas. Saben cómo ganarse la confianza de algunos para ponerles de su lado y poder atacar a quien sea. Van a por los buenos. Los que curran. Los que respetan. Y van contra la armonía solamente por fastidiar. Eso es lo que parece.

Son artistas y hay que aprender de ellos. Tienen mucho que enseñar. Son matones de poca monta. Son psicopatillas de mierdecilla. Acomplejados con el poder de hacer daño. Y nadie entiende cómo pueden seguir con esos ataques. Desgastan a los demás, pero parece que se alimentan de las miserias ajenas.

¿Conoces alguien así?
Me lo puedes contar. El mundo está lleno de gente que se escaquea. Unos son buenos y dan buen rollo. Otros son malvados. Hay que ponerlos en su sitio. ¿Cómo los puedes diferenciar?

P. D. – Estoy trabajando en eso. https://antonreina.com/el-arte-del-escaqueo/