272. Gafas de mirar.

Sí, sí, me refiero a las gafas de mirar y no a las de ver. Las de ver son las que necesitan tus ojos para leer o distinguir las caras de los demás. Las de sol, por ejemplo, son para protegerte del brillo intenso o de la luz excesiva.

Las gafas de mirar son las más importantes. Porque ayudan a pensar. Y tenemos dos modelos exclusivos en cada persona. Tú decides las que llevas y las que te pones. Puedes mirar desde el miedo y también puedes mirar desde el amor.

Las gafas del miedo son de nacimiento, vienen de la sociedad la familia y los genes. Te las pones para defenderte. Generan odio, inseguridad, culpa e ira. Forman parte de ti. Lo malo es cuando te las pones demasiado. Te hacen verlo todo como un ataque, un peligro, un desastre, una ruina o algo que está mal.

Las gafas del amor también pueden venir de serie. A veces cada cual ha de fabricárselas. Te hacen ver las cosas con calma, compasión, comprensión y aceptación. La alegría y el dolor son parte de la vida. Todo está bien tal y como está. Con ellas puedes mirar lo que hacen los demás, lo que dicen y cómo hablan. Te sirven para convertir los ataques y gestos que te disfrutan en simples errores.