Día 1 entrenando mi fuerza de voluntad

Perspectivas de teatro callejero… antonReina)))

Nada.
Ni teoría. Ni saber. Ni más conocimiento…

No quiero más cursos.
Lo que me falta es ejecutar. Tomar acción. Acción masiva. Consistente. Contundente.

Y eso solamente depende de mí. No hay más tutía.

Mi querido mentor David Lopera ha sido el apoyo y la orientación que necesitaba para dibujar mi propio multiverso creativo y marcar mi rumbo de vida. Para mí has sido alguien decisivo en mi vida.

Ahora me toca enfrentarme a mí mismo. A mis miedos. A mis sombras. Y lo más importante, a mis excusas. Porque cualquier cosa que diga es una excusa. En este momento solamente vale hacer. Tomar acción. Solamente cuenta lo que haga. Asumo que cualquier cosa que diga es una excusa si no hay al menos una acción. Por eso buscaba activar mi propio motor… pero seguramente estaba muy cómodo.

Acomodado. Acostumbrado. Enquistado. Encajado.
O lo mismo estaba mirando fuera de mí. Que es precisamente donde no es, claro.

Gracias a una conversación con Carlos Pulito en su grupo de guasap se me ha removido algo y revelado la verdad. El motor. La energía. La emoción. Esa que ya forma parte de mí. Pero que está trabajando en otra dirección que no me favorece.

Ese mismo impulso que ya uso para levantarme, trabajar, llegar puntual a los sitios y cumplir con muchas obligaciones para con el sistema de vida que nos hemos montado… Esa fuerza es la voluntad.

Ya está ahí. Ya estaba aquí.
Mi voluntad. Mis ganas. Eso es.
La fuerza de voluntad es fundamental.

Toca enfocar mi trabajo, mi fuerza y mi energía en otra dirección. En un sentido que me favorezca más.

Por mi salud-bienestar.
Por mi dinero-riqueza.
Por mi amor-compasión.
Por mi arte-energía-tiempo.

Esa voluntad bien dirigida es el motor que me impulsa a levantarme y moverme hacia una vida mejor.

Este primer día ha sido un poco abrumador y lleno de desafíos, pero me he sentido más vivo. Porque he puesto a prueba mi fuerza de voluntad. He conseguido darle una patada en el culo a algunos gestos o momentos de pereza y desmotivación. Sé que estoy cultivando mi determinación. Y sé que eso me fortalecerá con cada paso del camino que me atreva a seguir dando por mí y para mí.

Además de forjar el cuerpo, sé que también fortalezco la mente.

Se trata de crear un ciclo de disciplina y perseverancia que me estimule para seguir progresando a lo largo del tiempo. En este día uno he conseguido varios pequeños logros, como subir escaleras, alimentarme mejor y estudiar lo que me toca. Eso es lo que cuenta. Estoy sentando las bases para un futuro exitoso, recordándome que la fuerza de voluntad es más que un deseo; es la decisión consciente de avanzar hacia mis metas.

Continúo)))

Reinicio Verano 2025

Por Antón Reina.

Verano, vacaciones y pueblo.

Tierra de sierra y secano.

Niños y escarabajos.

Adultos y trabajo.

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En mi caso…

Hay animales.

Perros siempre fieles.

Cerdos que atraen moscas.

Moscas que atraen arañas.

Arañas y viejos miedos.

Recuerdos de infancia.

Sueños de siempre.

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Largas tardes de sol,

con las calles vacías.

Noches oscuras,

llenas de estrellas,

grillos y ranas.

Tomando el fresco.

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Vuelta a lo básico.

Comida y agua.

La vida.

Bebida.

Gente.

Calle.

Bar.

Reencuentros intensos.

Y muchas mochilas.

Historias duras.

Personas.

Familias.

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Ná.

Y tó.

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anton)))

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Libertad Sin Maestros

Imagen creada por la máquina de Grok

El filósofo que rechazó ser gurú

Jiddu Krishnamurti cambió para siempre el panorama espiritual del siglo XX. No con dogmas. No con rituales. Con una pregunta simple pero poderosa:

¿Por qué necesitas que alguien más te diga quién eres?

En 1929, cuando miles esperaban que se proclamara como el nuevo maestro mundial, hizo algo impensable. Disolvió la organización. Rechazó el título. Y declaró:

«La verdad es una tierra sin caminos».

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La mente condicionada

Krishnamurti veía algo que la mayoría pasa por alto. Nuestras mentes están programadas.

Por la sociedad. Por la religión. Por la educación. Por la familia.

Actuamos desde estos programas sin cuestionarlos. Creemos que nuestros pensamientos son nuestros. Pero en realidad, son el resultado de siglos de condicionamiento.

La libertad comienza cuando observas este condicionamiento.

No para cambiarlo. Solo para verlo.

La observación sin juicio

Aquí está el núcleo de su enseñanza. Observa tus pensamientos. Observa tus emociones. Pero no los juzgues.

No los analices. No trates de cambiarlos. Solo míralos.

Como si fueras un científico estudiando un fenómeno fascinante. Curioso pero desapegado.

Esta observación pura transforma por sí sola. Sin esfuerzo. Sin técnica.

Solo existe el ahora

Para Krishnamurti, el tiempo psicológico es una ilusión. El pasado son solo recuerdos. El futuro, proyecciones.

La vida real sucede ahora. La transformación sucede ahora. La comprensión sucede ahora.

«El ahora contiene todo el tiempo», decía. En este momento presente está toda la sabiduría que necesitas.

Meditación como forma de vida

Olvida las técnicas de meditación. Krishnamurti proponía algo más radical.

Meditación es estar completamente presente en cada momento. Lavando platos. Caminando. Escuchando.

No es algo que haces por 20 minutos. Es como vives las 24 horas del día.

Atención total en cada acto. Esa es la verdadera meditación.

El «yo» que crea conflicto

Todos los problemas humanos nacen del «yo». Esta construcción mental que se forma con experiencias, deseos y miedos.

El «yo» quiere seguridad. Quiere ser especial. Quiere permanencia.

Pero la vida es inseguridad. La vida es cambio constante.

Observar cómo opera el «yo» es liberarse de su tiranía.

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La inteligencia del amor

Krishnamurti distinguía entre dos tipos de amor.

El amor del «yo»: posesivo, celoso, dependiente.

Y el amor que surge cuando no hay «yo»: libre, incondicional, inteligente.

Este segundo amor no es una emoción. Es una cualidad de la mente libre.

Sin métodos, sin técnicas

Krishnamurti nunca ofreció un camino paso a paso. No había técnicas que enseñar. No había niveles que alcanzar.

Su enfoque era la indagación directa. Hacer las preguntas correctas. Observar lo que es. Descubrir por ti mismo.

«No acepten lo que dice el que habla», repetía. «Investígalo. Ponlo a prueba.»

La revolución interior

Para Krishnamurti, la mayor revolución no es política o social. Es interior.

Cuando un ser humano se transforma radicalmente, transforma el mundo. Porque él es parte del mundo.

«Tú eres el mundo», era una de sus frases favoritas. Cambia tú, y cambias todo.

Un legado sin organización

Krishnamurti murió en 1986, pero su mensaje sigue vivo. No en una religión organizada. No en una secta de seguidores.

Sino en cada persona que se atreve a cuestionar. En cada mente que observa. En cada corazón que se abre a la verdad.

Sus libros siguen siendo leídos. Sus diálogos siguen siendo estudiados. Pero él habría dicho:

«No me sigas. Síguete a ti mismo».

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Krishnamurti te invita a ser tu propio maestro. A descubrir tu propia luz. A encontrar la verdad que no puede ser enseñada, sino simplemente descubierta.

Igual te interesa, o sabes de alguien…
Vendo un ebook sobre espiritualidad práctica:

https://antonreina.gumroad.com/l/almasinreglas

#AlmaSinReglas

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antonreina.gumroad.com/l/SoulWithoutRules

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;)