Clase no, entrenamiento

Hoy volvemos a la rutina que consideramos habitual.

Aqui me refiero a que parece que lo del apagón eléctrico no nos ha asustado nada.

Y no es que esté a favor del miedo, sino que lo considero una gran oportunidad.

Una gran oportunidad.

¿Para qué? Pues para aprender y reflexionar sobre cómo vivimos y cómo podíamos mejorar pensando en el futuro.

Por ejemplo,

¿Cómo sería el arte sin electricidad?

¿Cómo serían los cuidados de enfermeros sin electricidad?

Y es que hoy he saludado a un compañero de una actividad física que practico desde hace poco, preguntándole que si nos veríamos en clase.

Y entonces, zasca.

Entrenamiento.

Me ha señalado que eso es un entrenamiento.

Guau.

Tiene toda la razón.

Si no puedo subir cinco pisos de manera habitual…

Si no puedo cargar con cinco bolsas grandes hasta mi casa…

Si no puedo defenderme ante un ataque o agresión o amenaza en la calle…

Si no puedo correr, en caso de urgencia…

Es porque necesito entrenar.

Entrenar para la vida.

Para el mundo.

Para vivir.

Nada más.

Y nada menos.

Ejercitar el cuerpo.

Para que no se oxide.

Al menos no demasiado.

Mantener la movilidad.

Un mínimo de fuerza.

De flexibilidad.

Qué menos.

Digo yo.

¿No

Sí.

.

¿Qué entrenas?

¿Por qué entrenas?

¿Para qué entrenas?

.

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Angustia por incomunicación

Y ahora, como si nada.

No sé si habrá dado tiempo a entender algo.

Me pregunto si alguien se irá reflexionando seriamente sobre lo que ha pasado.

Porque yo también me iba a dormir temprano, pero cuando volvieron las conexiones eléctricas y electrónicas, reconozco que me volví a enganchar un buen rato al teléfono.

Una oportunidad.

Aprovéchala.

El miedo.

El móvil.

Los teléfonos.

La incomunicación.

Hablar con los vecinos.

A mí me ha dado mucho que pensar y pienso que eso es bastante positivo.

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Autonomía energética

Lo mejor del corte eléctrico es…

Bueno, lo primero que pensé viendo los semáforos de mi barrio apagados, fue la ausencia de patinetes por la calle.

Me encantó.

Jajaja lo reconozco.

Me parecen lo peor. Me caen mal. Los que se saltan las señales en la calle y los que no respetan la buena voluntad de la gente circulando en coche o a pie.

Eso me lleva a la idea de autonomía energética del ser humano.

Autonomía…

Desde el punto de vista físico, en el aspecto psicológico y mental, pero también en lo espiritual.

Tener que quedarse en casa es bueno y propicio para unos… Pero desesperante y terrible para otros.

Parece que el ego aquí también manda romana.

El ego.

Ese gran idiota.

Ya sé que hace falta para vivir.

Pero hay que saber manejarlo para vivir en sociedad, ¿no?

Pues nada.

Eso.

Pues eso.

Tamañana.

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