
Ayer pensé que se había estropeado el frigorífico.
Vivo en casa de alquiler.
¡Una tragedia en pleno comienzo del verano murciano!
Pensé que al ser tan antiguo el aparato, lo correcto era que el propio dueño lo sustituyera. Era y es mi opinión, tal vez ingenua.
Sin embargo, el señor José me dice que no. Que lo adecuado es que lo paguemos a medias. Menudo chasco. Se nota que sabe vender…
Que busque yo una tienda de confianza y que le diga precios o se lo descuente del mes.
Me parece bien.
Aunque si me voy de esta casa, no sé cómo me llevaré mi parte, la verdad.
Total.
Menos mal que parece que se trata de una bombilla fundida. Solamente.
Menuda lección)))
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