
Hay que celebrar la vida.
También hay que celebrar lo que toca. Lo que toque. Triste o alegre.
Todos los días escribo al menos un agradecimiento matutino. Un propósito para la jornada. Una afirmación consciente. U
Y terminando el día, una posibilidad de mejorar algo. Otro agradecimiento como mínimo.
No es postureo ni escritura automática. Intento que sea toma de consciencia. Es un ejercicio mental y espiritual.
Porque tal vez hay dos extremos de mentalidad para vivir la vida. Desde el ego victimista y desde la consciencia inclusiva divina.
Todabvía no lo puedo explicar bien. Por ahora intento practicarlo cada día. Y he aquí el valor para mí de estas publicaciones sobre la fuerza de voluntad. Que en realidad puede que sea otra cosa. Todavía no sé cómo llamarlo.
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Buen día)))
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