Parece que se nos olvida que algo ded naturaleza, aunque sea por la ventana, nos autorrregula)))
Sueño. De dormir. No de soñar. Que también… Pero no.
¿Cómo duermo? ¿Cómo descanso?
Siempre he sido minimalista.
Es decir, o me siento bien o no. O lo puedo mejorar o no…
Y ahora empecé a usar una máquina simple, más o menos simple. Un reloj.
Un reloj modenno, para analizar cómo duermo…
Una de las cosas que llevo haciendo desde Reyes Magos es tomar conciencia de cómo duermo.
Busco hacer balance en unas semanas y así tal vez poder identificar la mejor hora para levantarme. Entre ciclos de sueño y tal.
Sé que hay maneras más intuitivas de hacerlo.
Como calculando a qué hora te da sueño por la noche antes de dormir. Es ahí donde empieza un ciclo. Y cuando te vuelve a dar sueño (si no te habías acostado) es otro ciclo. Calcula lo que dura y multiplica eso para ver a qué hora te vendría mejor madrugar.
Bueno, lo estoy haciendo de manera paralela. No le hago caso a los ciclos, pero sí que me acuesto más temprano. A ver qué me depara la estadística.
Masa de edificios al sol… lugar de trabajo… prefiero el campo, la montaña o la playa)))
Cada día escribo. No solamente por aquí.
Cada día escribo en mi libreta. Es una agenda, diario, libro…
¿Y qué escribo?
Bueno, aquí, en este blog, escribo sobre un punto mío bastante débil, que es el ejecutivo. Para que no se me olvide. No es malo, porque he recuperado la salud que había sacrificado en años anteriores. Y cuido mi descanso… pero sí que se ha convertido en algo cercano a la pereza. Toca avanzar.
Y lo estoy trascendiendo con este desafío personal de «entrenar mi fuerza de voluntad«. Que ya lo dije, no es un entreno, sino un cultivo, una redirección de la atención, un ajuste o reajuste intenno)))
¿Y en la libreta? ¿Qué escribo a mano?
Pues hay muchas fases, maneras y ejercicios que uso en diferentes épocas.
Ahora estoy con una especie de recordatorio cada día. Lo hago desde hace años. Es una llave para cuando no sé qué escribir.
La fórmula para recordarlo es:
Gracias. Hoy. Soy. Mejor. Gracias.
Gracias. Hoy. Soy. Mejor. Gracias.
Es una afirmación en sí. Y me recuerdo a mí mismo que quiero seguir avanzando:
Gracias: Doy gracias por algo al empezar el día. Lo que sea. Un café, un paisaje, una sensación, un estado, un proyecto, una persona, una conciencia, estar vivo… «Gracias por este día de lluvia»… .
Hoy: Anoto algo que va a ocurrir en el día. Ideal que sea algo positivo o importante. No es una agenda, sino una especie de proyección. «Hoy tengo examen y luego comida familiar»… .
Soy: Escribo alguna afirmación positiva sobre mí. O algún recordatorio de lo que quiero ser, como «YoSoY más allá de esta mente y este cuerpo»… O menos espiritual, como «YoSoy enfermero y artista)))»… .
Mejor: Y por la tarde o noche, al final del día, reflexiono sobre lo que podría haber hecho mejor. Es decir, que empiezo escribiendo «Mejor si hubiera estado más presente o hubiera sido más productivo, o no me hubiera enfadado tanto…» .
Gracias: Antes de dormir anoto cualquier cosa que me venga a la mente y sobre la que estoy agradecido al final del día. Relacionada con lo vivido hoy. Da casi igual qué. Lo que importa es agradecer… .
¿Y dónde pongo siempre el foco?
En mi responsabilidad.
Mi capacidad para responder a lo que ocurre.
Hago revisión de responsabilidad: Evaluar el día antes de dormir. Analizar dónde hubo fallos en la disciplina sin buscar excusas. En eso ando ahora.
Imagen de la máquina estilo punk-neón con dos caras, el que era y el que soy)))
Día 41 entrenando mi fuerza de voluntad)))
San Antón.
Hoy es San Antón. El de los animales.
Y no tiene nada que ver, pero me gustaría hacer más ejercicio. Moverme más. Yoga, estiramientos, respiraciones taoístas… Lo que se puede llamar entrenar físicamente.
Entrenamiento.
Físico.
Constante.
Entrenamiento físico constante: Usar el ejercicio no solo por salud, sino como herramienta para domar la mente. Si el cuerpo obedece, la mente manda. Esa es la idea.
¿Y cómo lo estoy incluyendo en mi vida?
Pues como todo, poco a poco.
Para que sea sostenible. Que se prolongue en el tiempo. Y que no me aburra al poco de empezar…
Estoy asumiendo el gesto de las sentadillas mientras se infusiona mi café de la mañana. No fallo nunca.
Y el gesto del automasaje vigorizante cuando me lavo la cara y me visto para salir. No fallo nunca.
¿De eso iba este experimento, no? De transformar hábitos. Poniendo atención a lo que sí. Ignorando lo que no.
Apoyo a lo que quiero y simplemente dejo que se vaya aburriendo lo negativo que no me gusta, que sigue ahí, pero no me interesa.