Día 53: Mataron y me ataron

Representación espacial)))

Hace años tuve un episodio importante se salud mental.

Tal vez el primero y más grave.

Seguramente no te extraña.

Jaja, jajajá.

Nunca llegaron a atarme, pero si que me invitaron a ir a urgencias. Urgencias de psiquiatría. Para ver cómo me valoraba una extranjera que no me miraba a los ojos.

Lo de extranjera no es peyorativo. Yo también era extranjero allí.

Ocurrió el último año que viví en París. Era el final de una época.

No me ataron, pero de alguna manera, sí que mataron algo. Aquel día murió mi confianza en el sistema.

Hoy lo veo en mi trabajo.

Cualquier enfado se considera un brote. Cualquier discusión es una agresión. A quien tiene una revelación se le trata como enfermedad mental.

Ya no hay espacio para la ira ni para los milagros. La pasión y el deseo se ahogan en nuestra sociedad… ¿Civilizada?

No te puedes confiar, ni en público ni en privado. Siento inseguridad por esa parte.

Es terrible.

¿Y?

¿Qué hacemos, entonces?

Pues adaptarnos.

Como yo me adapté.

Lo justo para sobrevivir.

Sin más remedio.

Hasta hoy.

Que sigo confiando en el amor y en el humor.

Confío en el ser humano, aunque la siga cagando. Cagándola el ser humano y yo.

No me rindo.

Esa es mi victoria.

Otro día te cuento cómo me va con la salud mental.

Buen día)))

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Día 52 de apetito infinito

Apetencia)))

Día 52 entrenando mi fuerza de voluntad

Hacia qué me inclino.

La cosa va de inclinarme.

Por qué me decido.

De decidir. O decidirme.

Hacia dónde voy.

Qué prefiero.

Preferir.

A qué aspiro.

Desear.

Todo eso me hace pensar en una sola cosa. Escuchar lo más profundo de mi ser. Dejarme llevar hacia donde mis huesos me impulsan. Como una planta. Como un río. Como algo natural.

¿Acaso no habrá ya una tendencia instintiva dentro de mi?

El caso sería reconocerla.

Escucharla.

Escucharme.

¿Acaso que la determinación requiere tanto análisis y preparación?

¿Tan difícil es tener claro lo que quiero?

¿Tan lejos estoy de mi propia puesta en marcha?

Tal vez sea eso lo primero. Aclarar lo que quiero. Aunque primero deba ir sacando lo que no quiero. Porque lo más difícil parece que es precisamente decidir. Preferir. Escoger.

Como una caña cuando crece. Desde la raíz hasta la espiga.

Como un tallo de trigo, siempre mirando al cielo.

Así siento que soy. Así somos.

¿Pero a dónde apuntan mis hojas?

¿Cuál es mi sol y mi cielo?

Si no acierto a ver hacia dónde estoy a mirando, hacia dónde apunta mi vida, puede que la respuesta esté en la raíz. O en el tallo.

Ampliando la mirada.

Abriendo la perspectiva.

¿Qué me encuentro?

¿Qué estoy siendo?

¿Quién o cómo soy?

Vaya preguntas…

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Mañana me respondo)))

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Día 51: Voluntad y noluntad

Lo que quiero, desde lo que no quiero)))

Día 51 educando mi fuerza de voluntad

Sobre noluntad y nolición…

Lo que viene siendo el no querer.

Pero no se trata de ver qué quiero desde lo que no quiero.

Se trata de entender mi voluntad desde la noluntad.

La voluntad, el querer, como intención y como decisión.

Voluntad como apetencia.

¿Tengo que hacer solamente lo que me apetece?

¿O tal vez tendré que hacer que me apetezca todo aquello que quiero cultivar para mi vida?

Mañana pienso un poco más sobre eso del apetecer)))

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