Cuando alguna no es coherente conmigo o con mi bienestar, le doy vueltas hasta que me favorezca.
Antes de dormir solemos pensar muchas cosas a las que no prestamos atención.
Pues bien, creo que ese momento es decisivo para mi propio subconsciente. Por eso digo que el sueño es el suelo, la madre de la vida en la tierra, lo que coge nuestra raíces y nos alimenta, bioquímica y energéticamente, como a las plantas.
Tan difícil como eso, suele ser tener claro lo que se quiere.
Porque yo sabía que la disciplina dura que castiga, no es lo mío.
Y eso que soy serrano. Es decir, reconozco que tal vez soy un poco más rudo o tosco que otros. Especialmente en lo que atañe a mi forma de ser conmigo mismo.
El caso es que aquí había algo diferente.
Necesitaba entrenar la voluntad, sí, pero de otra manera.