
Gracias a Sarandonga por recuperar la foto. De cuando pasábamos la tarde en el césped de los campos de Marte…
Hasta el anochecer.
Siempre tuve miedo a estar solo.
Siempre aposté por el amor, incluso cuando más necesitaba primero quererme yo, antes que a nadie más.
Y ahora lo veo al revés.
Ya no quiero escapar.
De nada.
Ni de nadie.
Ahora quiero verdad.
Más verdad en mi vida.
Por eso la soledad ahora me parece que es un regalo. Una ventaja que me permite pensar más y mejor. Aunque a veces no me doy cuenta que me pongo excusas y me anestesio sin darme cuenta.
Tal vez por eso, gracias a que practico más la soledad, es por lo que he llegado al tema voluntad.
He concluido que ahí está mi camino. El medio para mis propósitos. Mis metas. Todo eso que digo que quiero.
A ver si es verdad.
Veamos…
Buen día)))
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